ME CASO

El 16 de mayo es mi boda.
Y voy a contar cómo son los últimos días.

Sin resumir.
Sin hacerlo bonito.
Sin filtros.

El proceso real.

Mientras montamos la boda, sacamos pedidos y cerramos eventos, pruebas de vestido, terminar la reforma de casa...

Todo por email, pero...

No son emails. Son cartas.

Voy a escribir una cada día (espero).
Y no las voy a repetir.

P*TA INSPIRACIÓN

Esa ha sido la primera.

La mandé hace unos días y la han leído más de 1000 personas. Te la dejo abajo.

Si estás dentro, las lees todas.
Si no… te las pierdes.

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P*TA INSPIRACIÓN

Hay días en los que la inspiración no llega.

Ni aparece.
Ni se la espera.

Y hoy es uno de esos.

Quedan 36 días para mi boda.

Y si te soy sincera, no sé muy bien en qué momento estamos.
Porque todo va rápido.
Muy rápido.

Tenemos más de 1.500 velas que terminar para eventos de abril, mayo y junio.

Seguimos cerrando nuevas bodas. Estamos terminando la reforma de casa.

Y, entre todo eso, intentamos organizar nuestra propia boda.

Suena bien, ¿no?

Lo es.

Pero también te digo algo, y es que no sabemos si lo estamos disfrutando como se merece.

Porque cuando todo va tan rápido, te acostumbras.
Y lo que debería ser especial pasa casi sin darte cuenta.

Estos meses han sido una locura.

De las buenas… y de las otras.

Han pasado muchas cosas.
Algunas muy buenas. Otras que nos han hecho parar y replantear.

Errores.
Decisiones difíciles.
Cambios que no se ven desde fuera.

Y quizá por eso tenía que volver a escribir.

Porque hay mucho que no he contado.

Cómo estamos preparando la boda.
Qué estamos haciendo diferente.
Qué ha salido mal y qué ha salido bien.
Y qué estamos aprendiendo en medio de todo esto.

Pero eso te lo cuento luego.

Hoy solo quería volver a escribir.
Sin filtros.
Sin estructura perfecta.

Y contarte algo muy importante.

Que seguimos.

Seguimos creando.
Seguimos mejorando.
Seguimos haciendo que todo tenga más sentido.

Como las Bloom.

Han estado paradas un tiempo. Necesitaban estarlo.

Llegaban rotas a su destino. Nos daban más dolores de cabeza que alegrías.

No nos convencían.

Y si algo no nos convence, no sale.

Así de simple.

Pero ya están de vuelta.

Mejor hechas.
Más limpias.
Más chulas.
Más 2Lumière.

Y con muchas ganas de verlas donde tienen que estar. En casas, en mesas, en grandes momentos.

PD: Lo difícil no es hacerlo, lo difícil es mantenerlo mucho tiempo.

Si estás dentro, las lees todas.
Si no… te las pierdes.

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